Acompañamiento y verificación final (para tú Empresa)
Lo importante no es encender el cuadro: es que funcione mejor cada día. Tras la puesta en marcha, nos quedamos contigo para asegurar el resultado: afinamos parámetros, estabilizamos el proceso y verificamos el ahorro con datos (antes/después), sin molestar a producción. En 30/60/90 días hacemos tres revisiones: ajustes finos de rampas y límites, comprobamos alarmas y dejamos todo documentado para operación y auditoría. Si algo no cuadra, lo vemos y lo corregimos rápido. Buscamos factura más baja, menos incidencias y más estabilidad. Te lo contamos en un resumen ejecutivo claro (ahorro, ROI, próximos pasos) y le damos a mantenimiento una checklist simple. Resultado: riesgo controlado, decisiones fáciles de aprobar y un equipo tranquilo. Ingeniería con oficio y cercanía: hablamos claro, cumplimos tiempos y medimos lo que prometemos.

No nos vamos cuando enciendes el cuadro (lo importante empieza tras encenderlo)
Lo sabes: el primer arranque no es el final, es el principio. Nuestro acompañamiento y verificación final es ese “segundo piloto” que mantiene la planta estable mientras todo se asienta. En 30/60/90 días afinamos rampas, límites, filtros y alarmas, revisamos hábitos de operación, y dejamos procedimientos de trabajo seguro claros para todos. También verificamos el ahorro con datos reales (antes/después: intensidad, tensión, factor de potencia) y te entregamos un resumen ejecutivo con ROI y próximos pasos que dirección entiende a la primera.
Un dato que siempre sorprende: el ajuste fino 30/60/90 suele aportar un 8–12 % extra de ahorro frente a “instalar y olvidarse”. Y otro: más del 80 % de los “fallos fantasma” tras una puesta en marcha vienen de pequeños aprietes o secuencias mal ajustadas; cinco minutos de torque y un parámetro en su sitio valen más que mil correos.
Historia rápida: una cinta transportadora paraba de forma aleatoria. Ajustamos tiempos de desaceleración y relés; 0 fallos en seis semanas y producción sin sustos.
